Haciendo las paces conmigo mismo
Cuando de perdonar se trata, atravesamos una calle y nos colocamos al otro lado de la acera, nos liberamos, nos reconciliamos y retomamos un camino desde el amor y la compasión con nosotros mismo, ya que sabemos que el perdón no se trata de olvido, no es cuestión de tolerar, ni menos excusar, sino más bien de no recordar de manera negativa los errores y agravios, reconociendo que el rencor y las emociones que nos genera no perdonar solo daña a quien no perdona. ¿Qué pasa cuando me toca perdonarme a mi? ¿Cuándo se trata de perdonarnos a nosotros mismos, somos verdaderamente conscientes de las cosas que debemos perdonarnos? Creo que muchas veces subestimamos la importancia que tiene y las dimensiones que esto trae. Quizás e s más fácil ver las acciones como errores que nos han perjudicado, que aquello que hemos dejado de hacer, la falta de coraje o de amor propio. Por ejemplo cuántas veces nos hemos perdonado por no valorarnos, por vivir en el m...