Cuando no hacemos nada... Nada sucede.



Mucha gente sabe lo que tiene que hacer, sabe como hacerlo pero no lo hace. Hay quienes esperan que todas las condiciones estén dadas para dar el primer paso y mientras tanto se sientan a esperar.... y no pasa nada.

¿Qué debemos hace?  Actuar, todo lo que hacemos en la vida tiene repercusiones y cada acción tiene su reacción, muchas veces es inmediata,  cada acción que tomamos, determina lo que vendrá más adelante. En oportunidades nos paralizan los pensamientos de miedo, de derrota, pensamientos limitantes, entonces no hacemos nada y las consecuencias de no hacer nada pueden ser peores. Cuando tomamos decisiones, debemos considerar todas las variables que están en juego ya que los resultados dependerán de ellas, de lo contrario debemos dar un paso atrás, aplicar cambios y decidir de nuevo. 

Reflexionar y darse cuenta de qué es lo que está pasando es fundamental para el cambio, pero sin la acción efectiva la reflexión termina solo en concepto y se pierden la pasión por seguir haciendo lo que hay que hacer. Podríamos aprender a aprender, esto sería algo así como darnos una nueva oportunidad y tener una nueva visión de las cosas, desaprender e incorporar cosas nuevas, seria un síntoma de humildad y disponibilidad, sería aceptar que tenemos límites y muchas cosas por conocer, pero a pesar de eso tenemos deseos de superarnos. 

La razón y la emoción van juntas y ambas se complementan, pero a veces solemos tomar decisiones desde emociones extremas de rabia, dolor o mucha felicidad sin reflexionar sobre la razón, estas son las decisiones rápidas y reactivas, intensas, que socavan la capacidad de tomar decisiones racionales y que en ocasiones son fruto de experiencias vividas o aprendizajes erróneos, es por esto que la razón no debe dejar la emoción ya que las decisiones podrían ser irreversibles y traernos mayores frustraciones.
Entonces ser consciente de la responsabilidad al tomar ciertas decisiones y asegurarnos que lo emocional a tenido su tiempo de drenar y estabilizarse, es darse el tiempo que sea necesario para que la razón haga su trabajo, sin olvidar que sin emoción no hay proyecto que se logre  y  que las intuiciones son esas sensaciones que nos llegan antes que algo suceda y aunque no vienen por el camino de la razón, más bien son reacciones repentinas debemos tomarlas en cuenta.  Haz que las cosas sucedan!!


Samantha Ferrer

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