Motívate



La motivación es aquello que nos condiciona y nos mueve, la vida misma es una motivación.

Los diferentes matices de la vida, nos mantienen oscilando entre la motivación y la desmotivación, como dos caras de una misma moneda. 
Hay días buenos y otros no tanto, pero la desmotivación también tiene un motivo y básicamente son el miedo, la culpa, el resentimiento, la rabia o la tristeza.
Cuando perdemos la motivación simplemente estamos enfocando nuestra intención lejos de nuestro objetivo, es decir la mente y el corazón no persiguen el mismo objetivo. Sin embargo necesitamos encarar y tener una gran fuerza de voluntad.
Para voltear la moneda, es preciso que te observes, saber que quieres, hacia donde vas y lo más importante ir paso a paso, aprender de los pequeños logros, valorarlos, muchas veces nos desmotivamos porque el camino para lograr nuestras metas es largo, pero ir celebrando las pequeñas batallas ganadas, nos impulsa a continuar el camino, cada día la vida nos da pequeños regalos que en ocasiones pasan desapercibidos porque simplemente estamos distraídos con el logro final.

Ilusiónate, inspírate, motívate con cada día que comienza, ten en cuenta que los dos sentimientos más grandes que desencadenan la motivación son el deseo y el miedo, de igual manera forman parte de las dos caras de una moneda, una nos impulsa de manera positiva, el deseo, ese palabrita que nos encanta: “Quiero” trayendo grandes dosis de placer y éxito y la que nos impulsa de manera negativa, el "miedo" que nos inquieta, nos mantiene fatalistas, viendo los riesgos, visualizando el fracaso y dolor.

El miedo, es inevitable y más allá de los sentimientos negativos que nos puede generar, también representa una alarma que nos puede salvar en algún momento de peligro, de lo contrario el miedo puede ser muy destructivo, hay que estar alerta.

Pongamos en línea la mente y el corazón, encendamos la luz verde que nos permita avanzar, aprendamos a observarnos y ver las oportunidades, disfrutemos del aquí y el ahora, dejemos los apegos al pasado y al futuro incierto y vivamos el presente a plenitud. Eso implica sentirte feliz y satisfecho con quién eres, tener claro hacia dónde vas y abrirte a las posibilidades de cómo lograrlo!
Samantha Ferrer 


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